En Julio de 2002, Andrés Diaz Sánchez y David Dal Castello cruzan saludos al caminar por las calles del barrio. Apenas se conocían, aunque existían otros vínculos de amistad entre sus famlias. Andrés propone entonces, con la excusa del saludo, juntarse a zapar: ambos sabían que compartían similares inquietudes.
Los primeros ensayos fueron lo suficientemente enérgicos para continuar tocando juntos y pensar en un proyecto más formal y serio de banda. El próximo objetivo era buscar un bajista, puesto que el objetivo de carácter estilístico-musical estaba más o menos acordado, o más bien era intencionada su indefinición para no quedar estancados entre los fijos parámetros que etiquetan un género. Concretamente decidimos llamarle música experimental.
A medida que se iba asentando la ansiedad por tocar, madurabamos más los objetivos que teníamos como banda. Mientras tanto la búsqueda del tercer músico se hacía difícil.Cuando éste apareció, entonces supimos que necesitábamos un cuarto integrante. Un tecladista que pueda aportar texturas que den más redondez a los filosos ángulos del trío. Tanto más ardua tarea.
Finalmente, hacia 2003 pudimos cerrar la estructura del grupo y comenzar a trabajar sobre los esquicios de temas que ya veníamos desarrollando.Era ya más definido el horizonte del grupo como nexo entre sensaciones, colores, situaciones y la música.
Aparece nuestro primer proyecto ¨reflexiones¨. Obra conceptual de 14 temas, que reside en la ambivalencia del término reflexión como aspecto de la física de la luz y la reflexión como forma del pensamiento.
Entre julio y agosto de 2003 se graba el primer EP de cinco piezas, y en julio de 2004 se presenta el proyecto.
Justo un mes antes de presentar reflexiones, el bajista en ese entonces, decide desistir del proyecto y es reemplazado momentáneamente por Sebastián Riccardini, admirado amigo del grupo que nos acompañó durante las presentaciones consiguientes.Meses más tarde es Francisco Santucho, el tecladista, quién decide abandonar el proyecto por motivos de estudio y tiempo.
Ese momento de meseta fue clave para que con Andrés tomemos distancia crítica y reflexiva, una rápida inspiración de aire cargado de oxígeno. El grupo siguió trabajando en la búsqueda y decidimos comenzar un nuevo proyecto. Ahora las ideas, intenciones y objetivos estaban más aplacadas y definidas, pero no inmóviles.
Durante un año trabajamos en las ideas de ¨atípica transición a la rutina¨, una obra conceptual que echa la mirada en la vorágine de la citadina y rutinaria vida, sin negarla, revalorizando el espacio individual. El viaje en subterráneo de Ulises y sus movilizaciones psíquicas entre el sueño y la realidad, la vida y la muerte, la cordura y la locura, la duración y el tiempo. Una estética que arraigamos de nuestras infancias de fines de los años 70 y principios de los 80. Ligada casualmente con los comienzos de la expansión y globalización, la continuación de la experiencia de la modernidad.En el año 2006, un nuevo integrante se incorpora para portar el bajo. Pablo Faiulli quien continúa aportando su implacable presencia e impronta musical.
El nuevo proyecto fué presentado públicamente el día 7 de julio de 2007 y consta de 11 piezas en orden sincrónico con la historia que cuenta la experiencia de nuestro Ulises. Música para una historia, con guitarra, bajo, batería, pianos y secuencias electrónicas.
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